★★★★
Por Arturo Garibay

El estreno de CRIATURAS FRONTERIZAS: BORDER de ALI ABBASI en México llegó precedido por la nominación al Oscar como Mejor Película Extranjera que la película consiguió este año, además de haberse embolsado el premio de dirección dentro de Una cierta mirada (Un certain regard) en el Festival de Cannes del año pasado. La espera valió la pena.

Extraña y estrujante, CRIATURAS FRONTERIZAS es muchas cosas a la vez. Quizá su cara más evidente provenga de la multitud de tonos y matices que tiene la película, que se ofrece como drama existencialista, como película de horror, como relato de fantasía, como retrato unipersonal y como historia de amor. Pero pensar a la pieza de Abbasi como una película “multigénero” es pensarla de manera incompleta.

Su valor recae, más bien, en las muchas preguntas sobre los deseos, las identidades y los apegos que el realizador lanza a partir del drama de Tina, personaje interpretado por una Eva Melander capaz de comunicar emociones rotundas incluso bajo varias capas de maquillaje y prostéticos. Tina es una agente de aduanas que tiene la capacidad de olfatear el miedo y la inquietud de los viajeros. Es la mejor en su trabajo, por supuesto. Su cruce está prácticamente blindado por su talento. Sin embargo, todo se estremece cuando un extraño llamado Vore se apersona frente a ella que, incapaz de descifrarlo, comienza a sentirse intrigada por ese sujeto en el que se va reflejando gradualmente. Tina sabe que no se ve como las personas de un entorno, se sabe “fea” para los estándares. Y ahora ha encontrado un espejo a su “fealdad”.

CRIATURAS FRONTERIZAS no es una experiencia sencilla. Ese reflejo del que hablaba antes pronto se transforma en una suerte de casa de los espejos que lanza afrenta visuales y emocionales al público. Con una facilidad pasmosa, la cinta pasa de lo dulce a lo aberrante, de lo reflexivo a lo desconcertante. Abbasi firma así su cuestionario en el que el personaje —y así uno como espectador— se pregunta “¿quién soy?”

Esa interrogante nos desbarranca por una historia de despertar sexual, de sentido de pertenencia, del yo, de la mirada del otro y la mirada hacia el otro, de la lucha entre lo convencional y lo insólito. ¿Nos entendemos a nosotros mismos a través de la introspección profunda o [también] a través de los que reconocemos como propio en los demás?

CRIATURAS FRONTERIZAS: BODER es interesantísma de ver, pero no es una película de visionado sencillo. No.

Cuesta.

Reta.

Eso la vuelve aún más especial y difícil de olvidar. Y, en mi caso particular, ya puedo anotar una cinta al historia de películas que me han dejado una arruga mental que nunca, nunca podré planchar.

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