El cine mexicano sigue demostrando su versatilidad y capacidad de emocionar con historias auténticas. Una de las nuevas propuestas que llega a las salas es Goya, la ópera prima de Pablo Orta, un filme tapatío que ha generado expectativas desde su paso por el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). Su estreno comercial, programado para el 3 de abril, marca un momento clave para la película, que ahora se enfrenta al público general en busca de su lugar en la cartelera.

Un estreno que abre nuevas puertas

El estreno de Goya en el FICG fue un evento cargado de emociones, con la presencia de personas cercanas a la historia que inspiró la película. Para Pablo Orta, esa función representó un cierre de ciclo y, al mismo tiempo, el inicio de un nuevo viaje. «En aquella función, el valor estaba en tener a los amigos, la familia, el crew… Ahora queremos al público», comenta el director.

Uno de los aspectos más destacados de Goya es su elenco, que ha sido ampliamente elogiado por la química entre los actores. Orta cuenta que el proceso de casting fue extenso, especialmente para encontrar a los hermanos protagonistas. «Hicimos muchas pruebas de química, improvisaciones… Cuando finalmente tuvimos a Eutimio Fuentes (César) y a Mateo Valles, supe que ahí estaba la clave», explica.

Trabajar con niños y con perros en una producción es un reto bien conocido en el cine. Orta lo vivió de primera mano, aunque reconoce que no lo pensó demasiado al escribir el guion. «Cuando escribes, el rodaje es algo muy lejano. Luego, cuando ya estábamos por filmar, me pregunté: ‘¿Por qué escribí esto así?’. Afortunadamente, la pausa por la pandemia me permitió organizar todo de la mejor manera», revela. El esfuerzo dio frutos, y la relación natural entre los protagonistas se convirtió en una de las fortalezas del filme.

Una película con alma tapatía

El cine tiene la capacidad de reflejar lugares y comunidades de manera especial, y Goya es un claro ejemplo de ello. Orta destaca la influencia del Departamento de Imagen y Sonido (DIS) de la Universidad de Guadalajara en su formación y en la película. «Hacer cine en Latinoamérica es difícil, pero hacerlo con la gente del DIS fue increíble. Fuimos muy cobijados por esta comunidad», afirma.

Definir el tono de Goya no es tarea fácil. «Podría decir que es una tragicomedia, pero eso suena a obra griega», comenta Orta entre risas. «Lo que diría es que es una película del Cine del Bosque. Quienes son de Guadalajara entenderán la referencia», agrega, evocando la programación diversa y especial de aquella emblemática sala de cine.

Más allá del tono, la película ofrece una experiencia que busca conectar con el público a nivel emocional. «Espero que la gente se vea reflejada en la historia, que reconozcan lugares y situaciones que les resulten familiares», dice el director.

La exhibición sigue siendo uno de los mayores retos para el cine independiente. En el caso de Goya, la distribución está a cargo de Benuca Films, una aliada clave en este proceso. «Es un camino difícil. Estamos en un momento donde las formas de consumir cine están cambiando», reflexiona Orta. Aun así, se mantiene optimista y confía en que Goya encontrará su audiencia. «Quiero que la gente descubra la película como un ‘accidente bonito’, que la vean en cartelera y se animen a entrar sin saber exactamente qué esperar», concluye.

Con su estreno en cines, Goya se suma a la lista de películas mexicanas que apuestan por contar historias auténticas y cercanas. Para el público tapatío, será una oportunidad de verse reflejados en la pantalla grande y de apoyar una producción nacida en su propia tierra.