Con su primer largometraje de ficción, La eterna adolescente, Eduardo Esquivel irrumpe en la competencia Ahora México de FICUNAM 2025. La propuesta es profundamente personal, tejida con los hilos del melodrama, el archivo familiar y la memoria. Filmada en Guadalajara, la película narra el reencuentro de una familia separada por años de distancia emocional justo antes de Navidad, bajo la amenaza de un frente frío que, más que climático, es simbólico: llega para descongelar los recuerdos más dolorosos del pasado.

Un ensamble que se siente familia

Uno de los logros más notables de La eterna adolescente es la naturalidad con la que sus actores encarnan un vínculo familiar creíble. Emma Dib, Teresita Sánchez, Andrés David, Ruth Ramos y Magdalena Caraballo conforman un ensamble actoral que transmite cercanía e intimidad. «Fue una gran aventura lograrlo», explica Esquivel. «Trabajamos desde lo vivencial, desde nuestras propias madres, archivos y contextos personales.»

Para Esquivel, que viene del cine documental, era esencial integrar esa sensibilidad: «No quería que se sintiera impostado. Por eso hicimos ejercicios de campo, talleres, revisamos archivos familiares. Quería que cada personaje tuviera su propio universo, aunque todos habitaran la misma casa.»

Melodrama sin pudor

La película abraza el melodrama sin ironía ni distancia, algo que el propio director considera central en su proceso creativo. «En mi casa se veían telenovelas todos los días. De niño, a veces tenía que verlas a escondidas, sobre todo las de las 9:00 de la noche. El melodrama siempre fue parte de mi vida.»

En lugar de desdeñar el género, La eterna adolescente lo reconfigura desde la autenticidad emocional. «Más que como un código estético, lo trabajo como una forma de mantener abierta la comunicación emocional con el espectador.»

Formatos, archivos y memoria

Uno de los elementos formales más interesantes del filme es su uso de distintos formatos de imagen. Esquivel los emplea no solo como recurso estético, sino como herramienta narrativa para articular el diálogo entre presente, pasado y archivo.

«Algunos de los archivos son reales, otros fueron recreados por nosotros. Teníamos claro que queríamos que el pasado se viera como archivo familiar, que tuviera esa textura afectiva. Incluso hay una sección en 16mm filmada con una Bolex, que representa una nueva mirada hacia ese presente.»

Los archivos son también el punto de partida afectivo de la película. «Exploramos nuestros propios álbumes familiares, nuestras fotos, nuestras memorias. Ahí nació mucho de la película.»

Una película desde el duelo

Si algo define la potencia emocional de La eterna adolescente es que fue escrita y filmada en medio de un duelo real. «Durante el proceso falleció mi madre. No era algo esperado y claro que transformó la manera en la que conté esta historia.»

La película, confiesa, comenzó siendo una ficción con tintes autobiográficos y terminó convirtiéndose en una experiencia entre la autoficción y la catarsis colectiva. «Fue un proceso de sanación que el cine me regaló.»

Un estreno esperado y una ruta clara

Tras seis años de desarrollo, rodaje y postproducción, La eterna adolescente tiene su estreno mundial en FICUNAM 2025. «Es un festival que siempre quise. Como estudiante de cine, soñaba con estar ahí. Y ahora que la película está terminada, me parece el lugar ideal.»

El filme será distribuido en México por Pimienta Films, lo que garantiza una corrida nacional. «Queremos llevarla a Guadalajara, por supuesto. Es una película que nació allá, que le pertenece a esa ciudad. Y queremos que se vea en muchos rincones del país.»

La eterna adolescente es, como su título sugiere, una película que se resiste al cierre emocional, que habita un estado constante de pregunta. Eduardo Esquivel logra un retrato de familia tan íntimo como universal, tan doloroso como amoroso.


FICUNAM se celebra del 29 de mayo al 5 de junio. Da click para más información.