El documental observacional de Paloma López Carrillo compite en FICUNAM 2025 tras su paso por Visions du Réel
Desde la vastedad solitaria de los paisajes de Utah, Say Goodbye, el primer largometraje documental dirigido por Paloma López Carrillo, explora las complejidades del duelo y la desconexión familiar a través del tiempo, el silencio y la intimidad emocional. Seleccionado en competencia dentro de la sección Ahora México del FICUNAM 2025, el filme tuvo su estreno mundial en el prestigiado festival suizo Visions du Réel, y ahora llega a México para tocar fibras íntimas del público nacional.
Say Goodbye es, ante todo, una película que se resiste a narrar con palabras lo que puede comunicar el vacío. López Carrillo, con una larga trayectoria como editora, utiliza un lenguaje que apuesta por los planos largos y silencios prolongados. En lugar de privilegiar el corte, la directora deja que el espectador respire dentro de cada cuadro. “Quería explorar el tiempo como algo psicológico, incómodo pero necesario”, cuenta en entrevista. “Muchas veces, por evitar el dolor, enterramos emociones. Esta película es un intento por convivir con el vacío, no negarlo”.
El silencio como espacio narrativo
En lugar de construir un arco dramático tradicional, la película avanza desde una estructura íntima y fragmentaria, casi sensorial. López Carrillo retrata a su familia en Utah, al tiempo que observa cómo los miembros —hermanos, primos, tías— se enfrentan al recuerdo de un ser querido ausente. Pero no lo hacen a través de diálogos explícitos, sino en gestos, rutinas, momentos cotidianos. La nieve, el desierto, las carreteras desoladas y los rituales familiares se convierten en los verdaderos protagonistas de una película que está hecha para sentirse, no para explicarse.
“No sabía si todas esas sutilezas iban a ser perceptibles para los demás”, confiesa la directora. “Pero la recepción ha sido muy emocionante, porque la gente se conecta. Es una forma de comunicación profunda entre extraños, y eso me conmueve”.
Del archivo personal a la constelación emocional
El documental incorpora también material de archivo familiar, incluyendo videos antiguos y grabaciones caseras. Pero incluso en estos segmentos, la intención no es tanto ilustrar como resonar emocionalmente. El tiempo, de nuevo, lo es todo: el pasado no se diferencia por el estilo de imagen, sino por la manera en que ese pasado se experimenta emocionalmente.
Uno de los puntos más impactantes del filme es una secuencia de constelación familiar guiada por una de las primas de la directora. Fue una sesión real, capturada casi por accidente, y que terminó definiendo uno de los pilares emocionales de la película. “Se sintió que estábamos filmando algo vivo”, recuerda Paloma. “No solo por lo que pasó frente a cámara, sino por cómo nos afectó a todos como equipo”.
Aunque López Carrillo tenía un final en mente desde la concepción del proyecto —una escena nevada que dialoga con los recuerdos del pasado—, el camino hacia ese punto no fue lineal. “Originalmente, quería que hubiera más voz en off, que fuera una especie de carta a mi tío o de mi tío. Pero me di cuenta de que no necesitábamos palabras. El cuerpo, el espacio y el ritmo ya lo estaban diciendo todo”.
Una despedida desde el presente
Say Goodbye no busca resolver el duelo ni ofrecer una mirada conclusiva sobre la pérdida. Al contrario, su propuesta estética y narrativa se sustenta en la ambigüedad emocional, en la presencia constante del vacío y en la manera en que la vida sigue, incluso cuando parece suspendida.
Lo más notable es que, pese a la cercanía emocional del proyecto, López Carrillo evita el sentimentalismo. La suya es una película serena, contenida y profundamente honesta. En un contexto donde el documental muchas veces se vuelve didáctico o invasivo, Say Goodbye apuesta por la sutileza.
“No es solo una película sobre mi familia”, aclara la directora. “Es sobre cómo todos nos enfrentamos a la ausencia. Y cómo, de alguna forma, tratamos de mirar hacia atrás y seguir adelante al mismo tiempo”.
Tras su paso por Visions du Réel, Say Goodbye encuentra un nuevo eco en su estreno mexicano dentro del FICUNAM 2025, un espacio que, en palabras de su directora, “abraza al cine y a los cineastas de formas muy generosas”. Esta proyección adquiere un peso especial, no solo por el reencuentro de la realizadora con su país, sino también porque su familia —aquella retratada en pantalla— verá la película por primera vez en años.
«Say Goodbye» se proyecta el 3 y 4 de junio en el FICUNAM.
Consulta horarios y sedes aquí: ficunam.unam.mx/pelicula/say-goodbye
Entrevista por Arturo Garibay




