Pocos artistas nacionales han logrado como José Ignacio Solórzano, mejor conocido como Jis, construir un lenguaje propio, subversivo y profundamente libre. Con sus dibujos ha descolocado, hecho reír, incomodado y, sobre todo, revelado nuevas formas de mirar lo cotidiano. Ahora, esa mente irreverente y poética llega al cine con Molusco, documental dirigido por Mauricio Bidault, que se estrena en el marco del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) en su edición número 40.
En TOPCINEMA charlamos con su realizador de cara al inminente estreno mundial de este largometraje.
De la risa al asombro: ¿cómo nace una película sobre Jis?
Para Bidault, el germen de Molusco nació hace décadas, cuando aún era estudiante. “Desde finales de los noventa tenía claro que Jis no solo era un caricaturista. Había algo profundamente distinto, un universo completo detrás de cada uno de sus cartones”, señala el director. Sin embargo, el documental tardó años en concretarse. “Fue hasta mucho después que se alinearon las variables para hacerlo. Y cuando empezamos, la película misma fue dictando su forma”.
Y es que hablar de Jis no permite estructuras convencionales. “Sabíamos que no podíamos hacer un documental clásico con voz en off y datos biográficos. Lo que importaba no era explicar a Jis, sino ver el mundo a través de su óptica. Ir de adentro hacia afuera”.
El proceso se enriqueció con una intimidad inesperada, en parte por las condiciones de filmación en pandemia. “Terminó siendo más íntimo de lo planeado. Y eso creo que le da un plus: hay una cercanía real con el artista”, explica Bidault.
Una mesa compartida con Guillermo del Toro, Diego Luna y muchos más
Uno de los aciertos de Molusco son sus testimonios. Más de una veintena de artistas, cineastas, músicos y colegas reflexionan en pantalla sobre el impacto de Jis en su vida y en la cultura. Entre ellos destacan Guillermo del Toro, Diego Luna, Daniel Giménez Cacho, Joselo y Quique Rangel de Café Tacvba, Trino y muchos más.
“Los talking heads en esta peli no fueron implementados como un recurso fácil. Buscamos crear una especie de sobremesa donde todos parecieran hablar entre sí. Hay contradicciones, digresiones, regresos al tema. Queríamos que se sintiera como una conversación compartida, no como monólogos separados”, detalla Bidault.
Y el resultado es luminoso: cada voz aporta una visión que, sin pretenderlo, define colectivamente lo que Jis significa para quienes crecieron y pensaron con él.
Jis frente a cámara: intimidad, confianza y un poco de vértigo
Aunque no es ajeno al micrófono o la cámara, el proceso de filmar a Jis tuvo sus particularidades. “La primera entrevista con Jis fue muy curiosa, como una mezcla de ‘¿esto va en serio?’ con ‘¿qué se supone que debo hacer?’. Pero poco a poco se relajó, se hizo amigo del crew, y acabó hasta mandando saludos por el intercom”, recuerda Mauricio con humor.
Con el paso del tiempo, la complicidad entre el equipo y el artista permitió una mirada honesta, entrañable y también divertida. “Jis se fue entregando. Aunque ahora que se estrena la peli, dice que se siente como si lo metieran en una pecera y todos lo estuvieran viendo”.
Libertad, subversión y el arte como posibilidad
Más allá del retrato de un artista, Molusco es, en palabras del director, una película sobre libertad de expresión, rebeldía creativa y la importancia de no ceder al conformismo.
“Nosotros crecimos con el grunge, con la idea de que transgredir era un valor. Hoy parece que el mundo va en sentido contrario, con una lista de lo que sí se puede hacer y lo que no. Y eso me preocupa. Molusco quiere poner sobre la mesa la idea de que en el arte y en el humor todo se vale salvo la mala intención […] Pero el arte y el artista están ahí para incomodarnos y confrontarnos”, comenta Bidault.
En otros términos, Jis es la epítome del ‘todo se vale’. Es un artista que trabaja fuera de los márgenes, y ahora que vivimos un momento donde salirse del margen parece un pecado, él nos recuerda que hay otros modos de pensar, de imaginar, de habitar el mundo.
Música, texturas y atmósferas: una experiencia sensorial
La música original corre a cargo de la David Chanson, quienes trabajaron con varias líneas anímicas propuestas por Bidault: nostalgia, tristeza, sexo y desmadre.
“Fue una locura. Les pedí algo así como una biblioteca emocional, sin saber en qué escena iba a quedar cada cosa. Y ellos, en lugar de quejarse por mi solicitud atípica, se clavaron. Comenzaron a crear texturas sonoras, secuencias con saxofones, guitarras, ambientes. Hubo sinergia total entre su visión musical y lo que estábamos buscando en imagen”, señala el director.
El resultado, dice, fue un “regalo”. Las notas dialogan con los dibujos, y la banda sonora contribuye a esa atmósfera onírica, cómica y profundamente humana que atraviesa el documental.
Lo tienes que ver…
Molusco no es solo un homenaje a Jis, sino una defensa de la imaginación, de la creación como acto de resistencia y del humor como forma de mirar la realidad desde lugares improbables.
A través de la mirada excéntrica, irreverente y brillante de Jis, la película nos recuerda que ver el mundo desde otro ángulo puede ser no solo legítimo, sino necesario.
Molusco se estrena en el FICG 40 y es uno de los títulos imperdibles del festival. Absolutamente.
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Entrevista por Arturo Garibay





