Tras su destacada participación en la sección Episodio 0 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG 40), la serie chilena EL SALAR DE KENCHIKKA no solo capturó la atención del público y la industria, sino que se consolidó como uno de los proyectos más prometedores del panorama iberoamericano. Ganadora de tres importantes reconocimientos: el premio de Sonata Films (postproducción de sonido), el premio de The Maestros (opción de contrato y acompañamiento creativo en la realización del piloto) y el premio de LhCoach (coaching para construcción de personaje), esta serie mezcla emociones humanas con tecnología de vanguardia.

La premisa de EL SALAR DE KENCHIKKA es, en palabras simples, profundamente conmovedora: un padre devastado por la muerte de su hijo decide ingresar al mundo de realidad virtual que su hijo amaba, VRChat, solo para descubrir allí un secreto que lo cambiará todo.

“Nos interesaba explorar la salud mental adolescente, pero también ese vínculo frágil entre la vida real y la virtual”, explica Raimundo Bastidas, uno de los creadores del proyecto junto a Nicholas Hooper H. y Pablo Cuturrufo. “La tecnología no es ni buena ni mala, pero sí puede ser un refugio, un espacio de exploración, de sanación incluso”.

Innovación narrativa y técnica

Filmada en gran parte dentro del entorno virtual de VRChat, la serie usará una técnica llamada machinima, que permite capturar escenas en tiempo real dentro de mundos generados digitalmente. “El rodaje ocurre dentro de la plataforma, con cámaras virtuales y avatares personalizados”, señala Hooper. “Es una animación no convencional que mantiene costos bajos y una estética distintiva”.

La narrativa está pensada para una experiencia lineal y emocionalmente potente, que podrá verse en televisión o plataformas de streaming. Además, el proyecto contempla una experiencia transmedia: los espectadores podrán explorar los escenarios de la serie dentro de VRChat, ampliando el universo narrativo.

Con más de 10 millones de usuarios activos mensuales, VRChat representa un espacio de comunidad global que la serie busca retratar con sensibilidad. EL SALAR DE KENCHIKKA no solo abordará el impacto de la tecnología en la vida moderna, sino también el papel que juega en la creación de redes afectivas entre adolescentes que, muchas veces, no se sienten comprendidos en el mundo físico.

Un equipo con mirada internacional

Dirigida por Matías Bize (La vida de los peces) y Alejandro Bazzano (La casa de papel), la serie reúne talento de alto nivel con experiencia en drama y narrativa de suspenso. El guion está a cargo de Rodrigo Cuevas (Los 80), y la producción ejecutiva incluye a Isidora Fajardo y Daniel Castell (Baby Bandito, Llévame al cielo).

“Matías se entusiasmó desde el principio”, cuenta Bastidas. “El protagonista es un hombre de su edad que se mete en la realidad virtual; para él fue también un viaje creativo meterse en ese mundo”. Bazzano, por su parte, aportó su experiencia en serialidad internacional, destacando la complejidad emocional y técnica del proyecto.

CUBHO Audiovisual, la casa productora, ha recorrido una destacada ruta en festivales como Clermont-Ferrand, Sanfic, Fidocs y DocMontevideo. El Salar de Kenchikka ya había ganado el premio al mejor pitch de microserie en Ventana Sur 2021 y ahora, con el impulso de Episodio 0, se prepara para cerrar acuerdos de financiación y coproducción internacional.

Un relato para padres e hijos

“Queremos que esta serie la vean tanto padres como adolescentes”, subraya Hooper. “Es un puente generacional. Los jóvenes encontrarán reflejos de sus propias experiencias en plataformas digitales, y los adultos podrán comprender mejor qué hay allá adentro: un mundo con reglas, relaciones, incluso amor”.

Inspirada en historias reales, la serie mostrará los dos lados de la moneda: el escape y el consuelo, la alienación y la conexión. “Hay adolescentes que han encontrado comunidad y afecto en VRChat, pero también otros que se han perdido en ese mismo mundo. No damos respuestas sobre esos entornos virtuales ni sobre la vida digital; en todo caso, queremos abrir el diálogo”, explica Bastidas.

Hacia un nuevo lenguaje audiovisual latinoamericano

EL SALAR DE KENCHIKKA no solo ofrece un relato emotivo sobre el duelo y la esperanza, sino que también redefine los códigos de la ficción televisiva. En palabras de sus creadores, la apuesta está en contar una historia tecnológicamente innovadora sin perder la humanidad.

“No es un Black Mirror con esa carga pesimista. Es una historia que cree en la posibilidad de sanar, de reconstruirse”, dice Hooper. Y Bastidas añade: “Queremos hacer una gran serie latinoamericana, que cruce fronteras y conecte culturas. Porque en VRChat no hay geografías. Solo personas buscando un lugar donde ser”.


Entrevista por Arturo Garibay

Fotos: Cortesía FICG / A. Salazar