En solo 48 horas, una historia debe pasar de la idea al rodaje y de ahí a la pantalla grande. Sin pausas, sin excusas y sin un minuto extra. Así es el espíritu del 48 Hour Film Project México, que celebrará su duodécima edición del 7 al 9 de noviembre de 2025, convocando a cineastas profesionales, amateurs y amantes del séptimo arte a sumarse a esta fiesta de la creatividad bajo presión.
Camilla Demichelis, directora del proyecto en México, conversa con TOPCINEMA sobre el crecimiento del evento, su relevancia dentro del panorama audiovisual y el poder formativo que tiene para nuevas y viejas generaciones de cineastas.
“Somos un evento que nunca se ha detenido —ni siquiera durante la pandemia—. Eso ha ayudado a consolidar al 48 Hour Film Project como una tradición dentro de la comunidad fílmica. Es una fiesta del cine, un espacio para experimentar, jugar y hacer lo que amamos”, afirma Demichelis.
CINE SIN PRETEXTOS: EL ARTE DE CREAR BAJO PRESIÓN
Cada edición del 48 Hour Film Project reúne a decenas de equipos que deben escribir, filmar y editar un cortometraje en un solo fin de semana. Suena imposible, pero ahí radica su magia. “Hay algo liberador en hacer cine sin tiempo para dudar”, dice Demichelis. “Este formato invita a dejar los miedos atrás y simplemente filmar”.
El evento está abierto a todos los niveles de experiencia: desde quienes jamás han tomado una cámara hasta directores con trayectoria en largometrajes o series. “El 48 horas es un cómo”, explica. “Es una manera de entrar al mundo del cine, de aprender haciendo. El cine, al final, se aprende filmando. No hay otro camino”.
Pero también, asegura, es una oportunidad para los profesionales de reencontrarse con el espíritu guerrilla del cine independiente. “Cuando trabajas en producciones grandes te acostumbras a la estructura, a las reglas. En el 48 horas vuelves a la base, a crear con lo que tienes, a improvisar. Es un ejercicio de humildad y creatividad que te reconecta con tu vocación”.
Además de ser un concurso, el 48 Hour Film Project es un espacio de formación y descubrimiento. Cada año surgen equipos que, tras participar, continúan colaborando en nuevos proyectos. “Lo que más nos gusta ver es cómo la gente se encuentra, se arma su tribu cinematográfica. Es un evento que genera comunidad”, comenta la directora.
DEL RALLY A LA SALA DE CINE: EL CORTOMETRAJE COMO ESCUELA
Para Demichelis, el valor del cortometraje dentro del ecosistema audiovisual es indiscutible. “Es un formato libre, sin presiones de distribuidoras o grandes estudios. Te permite encontrar tu voz y explorar ideas que no podrías en una producción más grande”.
Hoy, el cortometraje vive una nueva era gracias a las plataformas digitales y al auge de formatos breves. “Ya no es solo una herramienta de aprendizaje —dice—. Un corto puede ser una carta de presentación, una prueba de concepto o incluso un producto viral. El panorama está cambiando muy rápido”.
Durante la charla, Demichelis comparte algunos consejos para quienes planean participar. Su primera recomendación: ver muchos cortos de menos de 10 minutos. “Es la mejor forma de entender cómo contar una historia breve con impacto. También recomiendo ver trabajos hechos con pocos recursos, para inspirarse a resolver creativamente sin depender del presupuesto”.
Otra clave, asegura, es la preparación emocional del equipo. “Más allá del talento técnico, lo importante es la cohesión. Los equipos que ganan suelen ser los que mejor se comunican y se divierten durante el proceso. Hay que confiar en tu gente, saber que si algo sale mal, todos seguirán adelante”.
El sonido y la música, añade, son herramientas esenciales que muchos subestiman. “Un buen diseño sonoro puede transformar completamente un corto. No se trata solo de poner música, sino de entender cuándo el silencio comunica más”.
Finalmente, hace una advertencia clara: “No uses inteligencia artificial para escribir tu historia, tampoco te adelantes. Le quitas el propósito a la aventura. El valor del 48 Horas está en crear desde ti, desde tu intuición y tu voz, en el momento de la acción”.
Demichelis compara el evento con una competencia deportiva. “No por nada lo llamamos rally de cine. Es un entrenamiento de resistencia, disciplina y pasión. Los cineastas somos maratonistas del arte: persistentes, determinados y un poco locos. Pero eso es lo que hace que las películas existan”.
Con más de una década de trayectoria en México, el 48 Hour Film Project se ha convertido en un espacio donde convergen generaciones, estilos y géneros. Es una celebración de la espontaneidad, la colaboración y el amor por contar historias, sin importar el presupuesto ni la experiencia.
“Participar no es solo una competencia —concluye—. Es una oportunidad para recordarte por qué empezaste a hacer cine.”
Para más detalles, revisar la convocatoria e inscribirte visite el sitio 48horascine.com. El registro normal concluye el 31 de octubre y el registro tardío hasta el 7 de noviembre.